19 septiembre 2008

Archivo:Valiente Loyola de Palacio


15-12-2006 03:17:13

ABC

LA clase política y la sociedad española en su conjunto despiden con profunda tristeza a Loyola de Palacio. Compañeros de partido, adversarios políticos y ciudadanos de todo tipo son conscientes de la calidad humana de una mujer de fuerte personalidad, cuya reconocida valentía se ha puesto de manifiesto en estos últimos meses de lucha contra la enfermedad. Loyola de Palacio figura entre los «históricos» del PP. Estuvo al lado de Manuel Fraga en los tiempos de AP; fue después senadora, diputada y eurodiputada, y alcanzó su mayor dimensión pública como ministra de Agricultura y vicepresidenta de la Comisión Europea. Fiel reflejo de la evolución del centro-derecha español desde la Transición a nuestros días, supo conjugar la firmeza en los principios con la flexibilidad en la acción política cotidiana. Fue capaz asimismo de desplegar una triple dimensión a lo largo de su carrera: en el País Vasco, como defensora ferviente de la Constitución y las libertades; en el ámbito nacional, con un destacado protagonismo en la lucha en favor de los intereses españoles; en fin, en el plano comunitario, como una europeísta convencida y una excelente gestora en puestos de máxima responsabilidad.

En tiempos propicios al pensamiento «débil», Loyola de Palacio ha sido reconocida como una mujer de convicciones profundas y discursos sólidos y coherentes. «Valiente» es el adjetivo que más utilizan quienes la conocieron de cerca para definir su personalidad. Esta es precisamente la imagen que ha transmitido a la opinión pública. Nunca se arrugó ante los desafíos más difíciles. Defendió sus ideas a pie de calle en el País Vasco, peleó sobre el terreno por el aceite español y cuando su partido le encargó tareas en la Unión Europea no se conformó con una faena de aliño, sino que dejó huellas profundas de su paso por Estrasburgo y por Bruselas.

Tampoco la enfermedad consiguió vencer su ánimo. Después de varios meses de tratamiento en Estados Unidos, había regresado a Madrid con la intención de participar en diversos actos del PP, entre ellos un homenaje a Fraga, su admirado mentor político, y en la Conferencia sobre Política Económica, con una ponencia propia sobre el futuro de la energía, un tema que conocía a fondo. No pudo ser porque la muerte ha interrumpido bruscamente la trayectoria de una mujer que deja un hueco difícil de cubrir en nuestro panorama político. «Peleona y buena gente», ha dicho Mariano Rajoy para glosar su figura, expresiones coloquiales que se ajustan muy bien al perfil del personaje y a la imagen que de ella tenía la sociedad española. Su Majestad el Rey y los dirigentes de todos los partidos políticos han transmitido unas condolencias sinceras a la familia y a los miembros de su grupo político. Es la expresión más significativa de que Loyola de Palacio ha contribuido muy positivamente al éxito de la España constitucional, siempre fiel a sus convicciones pero sabiendo dar prioridad al patriotismo sobre el oportunismo cuando hacía falta.