26 abril 2007

Loyola por una amiga cubana


Por Mari Paz Martínez Nieto
Colaboración
La Nueva Cuba
Enero
4, 2007

En Madrid, victima de un cáncer de pulmón, ha muerto Loyola de Palacio.La mujer española que desempeño los mas altos cargos de responsabilidad en la política europea sin necesidad de cuotas o paridades, tan de moda en los tiempos que corren.

La política, fue su pasión mucho mas que su profesión.

Loyola rompió moldes y gano batallas sin complejos, con firmeza en sus creencia y en los compromisos que asumía. Loyola era valiente y comprometida en la política y en la vida. Pero si hoy escribo de Loyola es para recordar que uno de los compromisos que siempre defendió, cuando tantos se “escondían”, fue aquel de la lucha por la libertad de Cuba.

Presumía Loyola de que por sus venas corría sangre cubana, y del amor que le habían inculcado por la Isla. Cuando en 1988 preparaba yo el viaje de Asopazco a Cuba, llamé a Loyola, entonces Senadora del Partido Popular por Segovia, para que formara parte del grupo. Loyola no dudó ni un instante: "Cuenta conmigo".

De la peripecia de nuestra visita a Cuba se ha escrito mucho, pero han pasado muchos años y bueno será recordar algunos detalles del viaje.

En el aeropuerto José Martí en La Habana, Loyola fue separada del grupo por un militar cubano: "-Senadora, usted puede acompañarme a la sala de personalidades". Loyola le interrumpió de inmediato "- Perdón general, yo he venido en el grupo y allí donde yo vaya, van todos los demás". Y allí fuimos todos, a la sala VIP en donde Loyola con “la cabeza fría”, frase que le encantaba emplear cuando de negociaciones se trataba, intentó convencer a aquellos energúmenos, de que solo éramos ciudadanos que trabajamos por los derechos humanos, y que ella tenía la seguridad de que Cuba iba a mostrarse como un país hermano y solidario con el grupo.

Muy pronto, la cabeza fría, dejo paso al temperamento y a la lengua afilada de la senadora que les “cantó las cuarenta” a los tres generales y toda la tropa que, violentamente, nos saco de la sala VIP hasta el avión que nos llevaría de regreso a España, tras un acto de repudio en toda regla.

Loyola pudo aprovechar la situación para aumentar la popularidad que aquel incidente le proporcionaba, pero al llegar a Barajas, ante una enorme nube de reporteros y cámaras de TV Loyola declaró: "Golpearon a todos, pero en honor a la verdad, a mi me sacaron en “ volandas “ mis pies no tocaban el suelo, pero los golpes se los llevó ella." .Todas las cámaras se volvieron hacia mi y mi foto con la boca hinchada y el labio partido apareció en todos los medios.

Loyola fue nuestra valedora, ante embajadas e instituciones, denunciando los abusos del gobierno cubano

Jamás dejó de asistir a cuantos actos en favor de la democracia y los derechos humanos se convocaban. En Miami, se sumó a la manifestación en favor de los presos políticos cubanos que convocamos tras la primera condena del régimen cubano en Ginebra. Presentó mi libro “Cuba, El abrazo imposible. Cartas a Alde". Escribío múltiples artículos en favor de nuestras actividades de derechos humanos y fue una amiga entrañable, mía, y del presidio histórico de mujeres.

Cuando publiqué “Son de Cuba”, ya había sido nombrada Vice Presidenta de la Comisión Europea, me llamó por teléfono para agradecerme el libro: "Ya era hora de que alguien contase estas historias, esas mujeres se lo merecen. Dales de mi parte un abrazo cuando las veas, en especial a Carmina". Se refería a Carmina Trueba. Su hermano Enrique fue quien nos presentó "- Para que unáis vuestras fuerzas, ¿os habéis dado cuenta de que a las dos se os conoce sin necesidad de decir vuestro apellido? Vosotras en la causa de Cuba", decía contento, "vais a ser imparables". A Loyola sólo le ha parado la muerte. De repente, rápido, como ella quiso vivir, se ha muerto. Deprisa, deprisa, como si presintiera que el tiempo corría en su contra.

Deprisa se me mueren los amigos,y en cada obituario que escribo, me hago la misma pregunta: ¿Señor, porque siempre llamas a uno de los nuestros? No te das cuenta de lo que aun falta por hacer? Y me viene a la memoria aquella frase: "Y si no somos nosotros ¿Quien? Y si no es ahora, ¿Cuando?"

Que pena, Dios, ¡que pena!