30 junio 2007

Loyola de Palacio: «Nadie entenderá en Europa que España renuncie a Niza gratis»



3-5-2004 Fuente -ABC (enlace)

Loyola de Palacio del Valle Lersundi tiene muy claro que en noviembre, cuando acabe su mandato como comisaria europea, volverá a España, pero no sabe a qué. La dirección nacional de su partido quiere que encabece al Partido Popular vasco. Ella espera que se lo pidan desde allí. Sobre los primeros pasos europeos de José Luis Rodríguez Zapatero, en lo que a los intereses nacionales toca, reconoce su alarma.

-¿Tiene ya el aval de la dirección del partido para ir de candidata a los comicios autonómicos vascos?

-En este momento lo único que soy es vicepresidenta de la Comisión Europea. Mi mandato acaba a primeros de noviembre, pienso cumplirlo y se acabó. En este momento en el Partido Popular del País Vasco hay un presidente, un líder, que es Carlos Iturgaiz, y en su día supongo que el PP vasco tomará las decisiones correspondientes sobre quién va encabezar la candidatura al Parlamento autonómico.

-¿Qué requisitos tendrían que cumplirse para que fuera candidata allí?

-Desde luego en la actualidad no soy candidata a nada, e insisto en que es la gente del Partido Popular del País Vasco, los miembros del Partido Popular del País Vasco quienes tienen que ponerse de acuerdo y decidir, en su momento, quién encabeza sus listas.

-¿Le apetecería dedicarse a la política autonómica después de haberlo sido casi todo en la política nacional y en la comunitaria?

-Lo que tengo claro desde hace varios años es que mi estancia en Bruselas era un mandato, cinco años. Me considero una privilegiada por haber estado impulsando políticas tan esenciales como el transporte, la energía o las relaciones con el Parlamento en el ámbito europeo. He tomado unas decisiones y he impulsado otras incluso con transcendencia no ya europea, sino mundial. Eso es una etapa de mi vida, y dije hace tiempo que echaba en falta el sol de España y que la pensaba clausurar al terminar la misma, y, bueno, ahora cuando concluya me vendré a España, a partir de ahí ya veremos. En la vida hay muchas cosas además de ser ministra, también se puede estar fuera de la política, la vida está llena de oportunidades y de cosas interesantes.

-¿Tiene encaje el Plan Ibarretxe dentro de la Constitución Europea?

-No, rotundamente, y añado más, se ha preguntado en dos ocasiones, de una manera y de otra, y se ha contestado desde la propia Constitución claramente que no. El otro día, por si alguien tenía alguna duda, desde Escocia se interrogó sobre una posible secesión del Reino Unido y la contestación fue que eso supondría una secesión de la Unión Europea. Cualquier región, Comunidad Autónoma o Estado federado que se desgajara de uno de los Estados que constituyen la UE se quedaría fuera de la UE.

-Repite estos días Mayor Oreja que el objetivo de los socialistas ahora mismo es destruir al PP, ¿Los ve usted tan agresivos?

-Bueno yo, en este momento, no estoy exactamente en la política nacional, estoy en la europea, pero qué duda cabe que lo que sucedió en las últimas elecciones, ocurrió en gran medida porque estábamos en una situación de shock después del terrible atentado del 11-M. Y ha pasado lo que ha pasado, han ganado los socialistas, y ahora se abre una nueva etapa. Desde el PP lo que tenemos que intentar es, por un lado, hacer una oposición firme y leal, como ha dicho claramente Mariano Rajoy, y por otro mantener e incluso incrementar, la confianza de los ciudadanos con nuestras propuestas. Los diputados que vayan al próximo Parlamento europeo tendrán que hacer un trabajo para construir Europa, por supuesto, pero también para construir Europa defendiendo de manera inteligente y adecuada los intereses de España. Creo que en ese terreno, claramente, los parlamentarios del PP han demostrado en reiteradas ocasiones que son capaces de hacer ese trabajo mejor que otros.

-Aparte del efecto evidente que ha podido tener el atentado en la jornada electoral del 14-M, ¿no debería el PP hacer autocrítica por la derrota?

-El 11-M tuvo una influencia radical en los comicios. El PP, como cualquier partido, tiene que hacer un esfuerzo de contacto con la ciudadanía, de cercanía con las personas; desde luego, de comunicación directa con los distintos sectores de la sociedad, y máxime ahora que estamos en la oposición y, que, indudablemente, existe una configuración de medios de comunicación que no nos va a hacer la vida especialmente fácil.

-¿Tendrán que revisar su pasado en el poder?

-De lo que hay que hablar a la gente es del futuro, y defender nuestras propuestas convencidos de que nuestro proyecto, nuestras ofertas, nuestras soluciones son las mejores para resolver los problemas de España. Y creo que las pruebas están ahí, al margen, insisto, de lo que ha sido esa tragedia que hemos vivido todos de manera dramática. Uno de los ejemplos es la posición de España en Europa. En estos últimos años España, que era un problema, que era una fábrica de parados, se ha convertido en el primer país a la hora de crear empleo. España ha crecido más rápido que el resto de sus socios. Eso nos ha permitido en estos ocho años acortar de manera espectacular la distancia con los más desarrollados, y reducir en más de nueve puntos porcentuales esas diferencias, y estar cerca del noventa por ciento de la renta comunitaria, y estar en el once y pico por ciento de paro, que sigue siendo mucho, pero que no es el 23 por ciento de la etapa socialista. Los diez nuevos miembros de la UE preguntan cómo lo ha hecho España y miran a nuestra nación como modelo a seguir. Y también hay que recordar lo que hemos hecho en otras áreas con el reforzamiento de las libertades y del espacio de justicia y seguridad en el ámbito europeo, la tipificación del delito de terrorismo..., Quiero decir que eso es lo que tenemos que seguir proponiendo a los ciudadanos, que lo hemos hecho durante ocho años, y que si nos dan su confianza, somos capaces de volver a hacerlo, de volver a aportar soluciones para dinamizar la sociedad, para impulsar a España, para alcanzar lo que tiene que ser nuestra meta, que es estar entre los mejores.

-¿Cree que el PP ha superado esa etapa de cierta depresión que atraviesa desde las elecciones?

-Esto de las depresiones es un lujo que no tienen ningún sentido en política. No me siento en absoluto deprimida; al revés, en política y en democracia unas veces la gente te da su confianza y otras veces, por lo que sea, te la quita, y hay que saber que eso es así, y cuando te la dan lo que hay que hacer es trabajar para hacerlo lo mejor posible para no defraudar y para, además, renovar esa confianza. Y cuándo te la quitan, lo que tienes que hacer es retocar o recomponer o preparar unas propuestas que te permitan recuperar esa confianza.

-Usted fue la única dirigente de su partido que reconoció en la Junta Directiva donde se planteó la sucesión de Aznar por Rajoy que el elegido no era su candidato, qué prefería a Rato. ¿Cómo puede afectar al PP la marcha de Rato y cómo ve a Rajoy al frente de la oposición?

-Primero: Mariano Rajoy ha sido un magnífico candidato y será un magnífico presidente del Gobierno de España. Segundo: creo que la elección de Rodrigo Rato al frente del Fondo Monetario Internacional será una fortuna para el FMI, con todo lo que eso tiene de importancia en el ámbito de la economía internacional, y muy especialmente de países con algunas dificultades económicas en algunas áreas; por ejemplo, en Iberoamérica, y no sólo en lo que es Iberoamérica, sino en otras zonas del mundo; y desde luego una fortuna también para España y para Europa. Estoy convencida de que lo hará magníficamente bien.

-¿Seguirá Rato vinculado al partido?

-Rodrigo Rato siempre va a ser un referente importantísimo dentro del Partido Popular, esté en la posición que esté. Es uno de los grandes activos del partido y es uno de los líderes más apreciados y que tiene más cariño por parte de la militancia, y, además, ha sido un magnífico vicepresidente económico del Gobierno, con unos éxitos que están a la vista de todos.

-Escribía la semana pasada José María Aznar en ABC que hay españoles que se pueden sentirse avergonzados por la precipitada decisión de José Luis Rodríguez Zapatero de retirar las tropas españolas de Irak antes de las elecciones europeas de junio. ¿Se alinea usted con ellos?

-El señor Zapatero llevaba una propuesta en su programa electoral de abandonar Irak, pero es verdad que estaba condicionada la salida de esas tropas a una decisión de Naciones Unidas. Él ha intentado explicar que tenía un convencimiento de que esa intervención de Naciones Unidas no se podía obtener. Pero, en cualquier caso, no ha dado tiempo a la ONU para entrar en ese terreno. Ha tomado una decisión y es una decisión que desde el resto de Europa se ve, se observa, y punto. Y, a partir de ahí, será la Historia quien juzgará todas estas situaciones.

-¿No afecta a la fiabilidad exterior de España como aliado?

-Vamos a ver todas las acciones del señor Rodríguez Zapatero en el ámbito internacional. Lo que nadie entenderá, desde luego, en la Unión Europea y en el Consejo Europeo es que España y, por lo tanto, su presidente del Gobierno, el señor Zapatero, renuncien a una situación cómoda (el Tratado de Niza) de manera gratuita. Eso no lo va a entender nadie. Porque nadie en el Consejo Europeo -y he asistido a alguno-, y nadie en los Consejos de Ministros -y he asistido a muchos- regala nada en ningún momento, sino que siempre hay compensaciones y equilibrios.