29 julio 2006

Asturias y Loyola de Palacio




En 1991 Asturias se inició en el sistema de cuotas con una asignación de 636.000 kilos. Hoy la producción láctea autorizada es de 633.000 toneladas. Por el camino ha habido años mejores. El contingente máximo está en unas 675.000 que se lograron en 2000, cuando la ministra Loyola de Palacio negoció un incremento de cuotas para España.

Leer más:

La nueva España

22 julio 2006







"Lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada". -Edmund Burke-

20 julio 2006

Consejera de Sonae

Loyola de Palacio entra en el consejo de administración de la portuguesa Sonae

EUROPA PRESS

La ex ministra de agricultura española y ex comisaria europea, Loyola de Palacio, ha sido nombrada consejera de la empresa portuguesa Sonae, anunció el grupo luso a la Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios (CMVM) en comunicado.
En la nota remitida al organismo regulador portugués, la entidad explica que el consejo de administración, reunido el pasado 5 de julio, decidió 'aprobar la incorporación de Loyola de Palacio y Antonio Sampaio e Mello como administradores no ejecutivos e independientes para el mandato en curso (2004-2007)' para cubrir las vacantes existentes en el consejo de administración tras la salida de Antonio Borges y Richard O' Toole, que abandonaron el cargo debido a conflictos de interés a consecuencia de la Oferta Pública de Adquisición (OPA) que Sonae lanzó sobre Portugal Telecom (PT).
La contratación de Loyola de Palacio es, según los analistas, un refuerzo importante para Sonae debido a su gran experiencia en asuntos europeos, ya que fue vicepresidenta de la Comisión de Europea, responsable por las relaciones con el Parlamento Europeo y Comisaria de Transportes y Energía.

-RECORDAMOS QUE HASTA SEPTIEMBRE LA ACTUALIZACIÓN SERÁ SEMANAL-

09 julio 2006

Artículo de Loyola de Palacio en El Mundo



La Euskalherria hija del ‘Ché’ Guevara

Sábado, 8 de Julio de 2006

Por Loyola de Palacio, presidenta del Consejo de Política Exterior del Partido Popular

(EL MUNDO, 08/07/06):

Dicen que el final de ETA está próximo. El final de ese enfrentamiento entre vascos que divide familias, amigos, vecinos entre sí y con el resto de los españoles, donde unos asesinan y otros son asesinados; de esa ETA que nace como hija descarriada del PNV, formada por los hijos del nacionalismo, que encontraban a sus padres poco activos contra Franco. De esa ETA que se amamanta en conventos del País Vasco en los 60 y 70, cuando algún jesuita insigne, hoy honorable funcionario nacionalista, conducía a las almas jóvenes llenas de fuerza y rebeldía por los caminos lineales y omniexplicativos de la bomba y la lucha armada, como razón última para acabar con el franquismo, un régimen que se justificaba con un 9 y 10% de crecimiento económico sostenido, un acuerdo preferencial con el Mercado Común y el turismo.
Esa ETA (con algunos frailes y curas de nuestras iglesias, incluidos) que, muerto Franco (en su cama), y felizmente retornada la democracia, se benefició de una amnistía que borraba todas las barbaridades anteriores, entonces lejos de integrarse en la vida de partidos y participar en la lucha política a través de los cauces legales, con los fueros recobrados para las tres provincias primero, y una autonomía máxima para el País Vasco después, aprovecha la nueva situación para llevar a cabo sus carnicerías más sanguinarias y sus torturas más brutales, es que olvidamos a Javier Ibarra, o al nacionalista moderado Berazadi, torturados de manera inmisericorde.Es la ETA, la misma que asesina a Chus Velasco delante de sus hijos a los que acompañaba al colegio, o de la matanza indiscriminada de Hipercor. Esa ETA que encontró fuerza y justificación en la guerra sucia cuando se pretendió buscar atajos con los GAL, y que en los últimos años se ha visto abandonada por cualquier tipo de justificación o aureola en el exterior ante el funcionamiento implacable del Estado de Derecho, de los sistemas de defensa de la democracia.
Es decir, sólo la Ley, las Fuerzas de Seguridad del Estado y los tribunales -la razón frente a la barbarie-. Una organización que firma su carta de desahucio con el secuestro siniestro de Ortega Lara, y con el vil asesinato de Miguel Angel Blanco.
Pero esa ETA no es algo ni coherente ni inmutable a lo largo de su Historia, donde el terror ha sido utilizado, como en toda organización terrorista-mafiosa, también para garantizar la cohesión interna, y si no que se lo pregunten a los familiares y amigos de Pertur o de Yoyes -asesinados cruelmente por osar denunciar la locura y la sinrazón de continuar por el camino del tiro en la nuca y la goma 2-, o a Soares Gamboa, o aquellos otros que todavía tienen la suerte de poder hablar a pesar de sus denuncias.
En sus orígenes, los militantes rezumaban formación -deformación- política, donde la ideología marxista y la vanguardia revolucionaria se mezclaban con su antítesis del sentimiento malherido de nuestra tierra, de nuestros valles, de nuestras costumbres, de nuestra patria chica erigida en bien supremo por el cual morir y matar.Porque la realidad hoy es muy otra; la organización hoy, más que un grupo revolucionario, es una mafia de pistoleros que viven de la exacción del impuesto revolucionario y de gestores del capital acumulado, suministrando los muertos y el dolor que otros han negociado hábilmente en competencias, transferencias, empresas públicas y cupos. Un capital que para poder ser exigido, reclama antes que nada la legitimación de su acción y la liberación de sus ejecutores, pero además, tanto más obtendrán en honores, cargos e indemnizaciones, cuando su coartada última, la independencia del País Vasco, se aproxime.
Hay muchos de los llamados «viejos» de la organización que desde hace tiempo se han desenganchado, decepcionados, asqueados o simplemente cansados de tanta atrocidad que no encuentra justificación alguna. Algunos mantienen sus anhelos independentistas, pero desde hace tiempo desprecian a los actuales por su vaciedad ideológica, su crueldad innecesaria y porque han visto como algunos tienen hoy unos bellísimos caseríos rodeados de verdes praderas y disfrutan de todo lujo y confort, mientras ellos, habiendo cumplido años de cárcel, o perdido algún amigo o familiar, no tienen nada.
En esta situación de descrédito, hastío, desengaño y cansancio, en las listas de ETA y su entorno urge por parte no ya de ETA, sino del nacionalismo, una solución rápida, que maximice los beneficios del llamado «conflicto». Esto lo vio Arzalluz cuando tras la reacción ciudadana ante el secuestro y asesinato de Miguel Angel Blanco impulsó el pacto de Estella y la tregua planteada al Gobierno de Aznar, que era una trampa, tanto en cuanto el precio político era inaceptable y los terroristas se reorganizaron mientras se hablaba.
Ahora se vuelve a intentar, sólo que el actual presidente, deslumbrado por la oportunidad o llevado por no se sabe qué compromisos, parece dispuesto a ir adelante siguiendo su máxima política: el «como sea». Y esto lo han apreciado no solo los terroristas, sino todo el conglomerado de intereses diversos que actúan sindicadamente en esta negociación y que les hace pensar que Rodríguez Zapatero pagará lo que sea y como sea.
Ante esta situación, los únicos frenos son la Justicia, poder independiente todavía del Gobierno, y los españoles, que con su oposición pueden frenar el entreguismo y relativismo de ciertos sectores. Porque nos guste o no, aquí habrá, pase lo que pase, vencedores y vencidos. Sólo que cuando estaba claro el triunfo de la razón, la actuación socialista pone en duda la partida.
Yo apuesto porque venza la Ley y el Estado de Derecho, la dignidad y civismo democrático de las víctimas que no se han tomado la venganza por su mano, la libertad de todos los ciudadanos del País Vasco, la paz basada en la justicia y la Ley, que es la única compatible con la libertad y no en el enseñoreo del terror; la reinserción de los terroristas, incluidos los asesinos que hayan saldado sus cuentas, pero no la humillación a la víctima.
Por desgracia, el eufemismo de que no hay vencedores ni vencidos significa convertir al País Vasco en una gran Azcoitia donde la víctima ve como el asesino se va a instalar, para más inri, en los bajos de su casa, y cuando angustiada protesta, el Ayuntamiento nacionalista saca una moción, no para apoyarla sino para respaldar al verdugo de su marido, y se organiza una manifestación de apoyo, no a su reinserción, que nadie discute, sino a la negación del mínimo respeto a la víctima, cuyo dolor y dignidad son un obstáculo para la operación de travestismo que se pretende: los terroristas no son tales, sino patriotas, luchadores por la libertad. Los asesinados, torturados, mutilados o las angustias y la destrucción eran pequeños peajes que hay que superar, olvidar. En fórmula obscena de Egibar en el Parlamento Vasco: «ETA es una organización política que hace uso de las técnicas modernas de lucha de minorías contra mayorías, que son técnicas terroristas», y los muertos son daños colaterales.
En esta negociación está en juego España tal y como la hemos entendido a lo largo de los últimos 500 años, a pesar de sus modificaciones y evoluciones. Pero además está en juego el porvenir la dignidad y la libertad de la sociedad, de los ciudadanos de España, pero del País Vasco en primer lugar. Porque lo que se vislumbra en el horizonte es una Euskalherria hija ideológica del Che Guevara, basta repasar sus discursos y escritos para comprobarlo.
No creo que lo importante sea el que haya vencedores y vencidos individuales. Existe una única respuesta para evitarlo, máxime cuando se es cristiano, y crees en el perdón y la reconciliación.Pero eso reclama el rechazo frontal del asesinato, el terror y la violencia, y la mirada crítica del pasado, es decir, el arrepentimiento.
Porque donde sí tiene que haber vencedores y vencidos es en el terreno de los principios, el pretender evitarlo es equivalente a decir que no existe el bien y el mal, que todo es relativo, coyuntural, que las víctimas son un estorbo y la Ley también, es equivalente, en suma, al envilecimiento de la sociedad.
Fuente: El Mundo -tribuna libre-

06 julio 2006

Un gobierno con miedo

No lo pueden soportar
GEES
Mientras Zapatero anuncia que va a pactar con ETA y el Gobierno apoya la causa palestina que ayer ejecutó a un colono inocente, la ofensiva del eje socialista-nacionalista en España tiene un nuevo objetivo: la figura de José María Aznar. Demonizado por el frente populista que nos gobierna, aparece frecuentemente en los desvelos diarios de los Llamazares, Zapatero, Blanco o Maragall, a quienes les falta poco para culparle de la eliminación de la selección nacional del Mundial de fútbol.
Es bien conocido que su programa de Gobierno consiste en alejarse obsesivamente de él, aunque a España le cueste hacer el ridículo; desde la Alianza de Civilizaciones, la mendicidad política ante el Vaticano o la Casa Blanca, a la apuesta por una Europa decrépita, Aznar sigue apareciendo en las pesadillas de la progresía en el poder, algo que la moqueta que tanto les gusta no puede solucionar. Cada vez que arrastran la figura de España por el extranjero, la figura del ex presidente reaparece ante ellos para recordarles quienes son y a qué se están dedicando.
Precisamente por eso, el Gobierno de Rodríguez Zapatero y su guardia mediática se han lanzado con todas sus fuerzas, que son muchas, contra la figura del ex presidente. Desde luego que no discuten sus argumentos acerca del terrorismo o el vínculo trasatlántico; ni los escuchan ni fingen hacerlo; probablemente tampoco los entiendan. Así que prefieren ir por la vía indirecta, y acudir directamente a la descalificación personal y moral, poniendo en marcha el ventilador que tan bien saben manejar.
No es sólo odio sectario lo que el Gobierno de Zapatero muestra hacia su antecesor. La campaña contra Aznar está sustentada en el proyecto político futuro de pactismo con yihadistas y etarras y arrinconamiento de la derecha liberal. Como referente de ésta, acabar con su figura es un primer paso para acabar moralmente con cualquier alternativa liberal-conservadora en España. Destruir el pasado para edificar a sus anchas un nuevo régimen, de la mano de Otegi, Hugo Chávez y los matarifes y dictadores islamistas.
El frente que nos gobierna afirma que no puede vencerse a Txapote, Zawahiri y los suyos, sino que hay que pactar con ellos. Ante esto, el mensaje que antes, durante y después de su presidencia transmite Aznar es claro y rotundo; se puede vencer al terrorismo, sin complejos, con orgullo y a la vista de todos, en Bagdad y en el País Vasco. Frente a ellos, Aznar representa la España liberal y decente que no consiente que se hagan apaños a escondidas con los terroristas y los dictadores. Y lo malo es que no es el único. Por eso mismo no lo pueden soportar.
GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

05 julio 2006

Declaraciones de Loyola de Palacio




Declaraciones de Loyola de Palacio del mes pasado y plenamente vigentes a día de hoy porque seguimos "en el siglo pasado" con este gobierno.

Enlace:Libertad digital (Entrevista a Loyola de Palacio)