21 junio 2007

CORVETTE at the ITS World congress



CORVETTE at the ITS World congress 2003

November 2003

The CORVETTE project was displaying its achievements on the ITS World Congress 2003 in Madrid (16th to 20th of November 2003).

Among others the Italian Minister for Infrastructure and transportation, Mr. Pietro Lunardi, and the vice-president of the European Commission DG TREN, Mrs. Loyola de Palacio, visited the CORVETTE booth in order to inform themselves on the newest developments in the Alpine region. The picture on the right shows Mrs. de Palacio (second from the left in the foreground) and Mr. Lunardi (behind Mrs. de Palacio).

CORVETTE is presenting its results regularly on the ITS World Congress events in Europe, last seen before in Turin in 2000. From this time the project achieved major progress in the areas of international data exchange, traffic management, freight and fleet management, toll systems etc.

20 junio 2007

Loyola: Schuman-Medaille

Dienstag 26. Oktober 2004
Verleihung der Schuman-Medaille an die ausscheidenden Mitglieder der Europäischen Kommission
Hans-Gert Pöttering MdEP, Vorsitzender der EVP-ED-Fraktion im Europäischen Parlament, und Loyola de Palacio Vallelersundi, Vizepräsidentin der EU-Kommission, EU-Kommissarin zuständig für Energie und Verkehr.

Loyola recogiendo la medalla de Schuman en el Parlamento Europeo

19 junio 2007

Archivo: el minuto de silencio del Parlamento Europeo



El Parlamento Europeo guardó un minuto de silencio en honor de la ex ministra de Agricultura y ex vicepresidenta de la Comisión Europea Loyola de Palacio, "una interlocutora determinada y firme pero siempre leal a los valores europeos", en palabras del presidente de la Eurocámara, Josep Borrell.


Borrell añadió que era una persona "muy apreciada por su franqueza y su lenguaje directo. En los despachos y pasillos de esta casa y de la Comisión se la recuerda además por su trato llano y simple con la gente que la rodeaba". De igual forma, destacó que era "una trabajadora incansable que contribuyó de forma muy notable a la mejora de las relaciones entre el Parlamento y la Comisión".


También resaltó el hecho de que los últimos meses de su vida "los vivió con una valentía que debe ser ejemplo para todos nosotros". Su muerte, dijo, "es una triste noticia para todos los que la conocimos".


El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, expresó hoy su pesar por la muerte de la ex ministra y ex vicepresidenta del Ejecutivo comunitario, Loyola de Palacio, a la que calificó de "querida amiga", y de quien dijo que fue "el más claro ejemplo de lo que España ha hecho por Europa". "La desaparición de la señora Loyola de Palacio, antigua vicepresidenta de la Comisión Europea, me ha causado a mi personalmente una profunda emoción. La noticia me ha afectado por la gran pérdida humana que su muerte representa", dijo Barroso en una breve declaración en castellano ante la prensa en homenaje a la ex vicepresidenta. "La recordaremos todos por sus cualidades humanas y por todos los esfuerzos que realizó a lo largo de su admirable y fructífera trayectoria profesional.


Sé que estuvo trabajando por Europa la semana pasada, en la oficina de la Comisión en Madrid. Es la mejor prueba de toda la dedicación que demostró siempre", subrayó el presidente del Ejecutivo comunitario. "Loyola de Palacio siempre fue capaz de combinar su amor por España con su entusiasmo por Europa. Ha significado el más claro ejemplo de lo que España ha hecho por Europa", añadió, dedicando un recuerdo especial a su hermana Ana porque "estuvo asimismo comprometida con la integración europea".


AMISTAD SINCERA

En términos más personales, Barroso afirmó que tenía "una relación de amistad sincera" con De Palacio, y que cuando fue nombrado presidente del Ejecutivo comunitario varias veces quiso "escuchar su opinión y su entusiasmo". "Era muy interesante, porque Loyola era una española que quería hablar siempre conmigo en portugués. Yo prefería que ella hablara en español que era para mi más claro, pero ella tenía siempre esa voluntad, también como amiga de Portugal que era y lo demostró muchas veces, de hablar conmigo en portugués", destacó. "Hablé con ella cuando estaba internada en Estados Unidos.

Era una gran mujer y quería también decirlo en términos personales", concluyó.

http://www.europapress.es/noticia.aspx?cod=20061214133151&ch=94

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Comunicado de prensa de la UE:

Minute of silence for the passing away of Loyola de Palacio


Institutions - 14-12-2006 - 11:12

Following the death of Loyola de Palacio, President Josep Borrell made the following statement and held one minute of silence: "We yesterday concluded the day with the sad news of the death of Loyola de Palacio, former Minister of Agriculture in Spain, head of list of the Spanish Popular Party in the elections to the European Parliament of 1999, Vice-President of the European Commission with responsibility for relations with the European Parliament and the portfolio of Transport and Energy.

We will remember her as the person who negotiated two fundamental texts for the institutions:- the Framework Agreement between the Parliament and the Commission - and the Inter-institutional Agreement on "Better lawmaking." Loyola de Palacio was a strong and determined interlocutor and always loyal to European values. Very appreciated for using clear and direct language in the offices and corridors of this House and of the Commission. The last months of her life can be example for all. I feel a personal feeling of loss and it is sad news for all people that new her."

http://www.europarl.europa.eu/news/expert/infopress_page/008-1538-345-12-50-901-20061214IPR01537-11-12-2006-2006-false/default_en.htm

18 junio 2007

LOYOLA POR CAMPMANY


LOYOLA

Por JAIME CAMPMANY
10-12-2003

DE todos los ilustres peperos que navegan por las rutas políticas, ministros, notables con cargo o mamandurria y miembros de la cúpula del partido: cupulinos, cupuleros o cupuletos del PP, la persona que más se ha destacado por su diligencia, talento, perspicacia y tino en este trance dramático de la «marea negra» se llama Loyola de Palacio. Rara avis. Pues alabada sea. Todos los demás han andado tuertos, perplejos, perezosos o desavisados, y han permitido que las enormes proporciones de la tragedia nos pille en paños menores y con el culo a la intemperie. Ahora se percatan y reaccionan, que a buenas horas, mangas verdes, por más que bienvenida sea su preocupación y ocupación, aunque venga tardía.

Desde Europa, que es su sitio en estos momentos, Loyola de Palacio ha hecho todo cuanto había que hacer y con la presteza debida para que Europa adquiriera conciencia de la magnitud del problema y se aplique a adoptar las medidas necesarias para que no se repita un desastre como el que aflige a Galicia, al litoral cantábrico y que amenaza con alcanzar las costas de Portugal por el sur y de Francia por el norte. Desde Europa, con el acuerdo común de todos los países que integran la Unión, había que decir con energía definitiva ese «Nunca mais» que claman y reclaman los gallegos castigados por la «marea».

No es la primera vez que la prontitud de reacción y el acierto de Loyola sirve de guía y ejemplo a los gobernantes de España y a los representantes en Europa de las restantes naciones de la Unión Europea. Y en esta ocasión, la celeridad y el tesón que ha puesto al servicio de la idea, tan elemental pero tan difícil, de prohibir el transporte del crudo en petroleros de un solo casco, viejos o en condiciones de desecho, ha sido sencillamente admirable. Eso es lo único que ella podía hacer desde su cargo, y eso es lo que ha hecho.

Por lo que hemos leído, no ha resultado fácil. Las potencias que disponen de cargueros que no reúnen las condiciones de seguridad requeridas se resisten a prescindir de los que tienen y arrumbarlos para siempre. Queda por lograr una normativa obligatoria y coactiva para meter en cintura esa díscola colonia inglesa en carne española que se llama Gibraltar. Allí, desde permitir sociedades en condiciones de paraíso fiscal a la admisión en su puerto de submarinos nucleares descacharrados o desvencijados petroleros, se hace de todo.

El problema de Gibraltar ya no es sólo sentimental, sino práctico. El Peñón y su bandera inglesa ya no son solamente una «espinita» clavada en el corazón de España, sino un problema de marca extranjera incrustado en nuestro propio ser. Gran Bretaña tiene allí, en tierra de España, un basurero peligroso y un refugio para el dinero negro. El empeño para que ese basurero desaparezca y ese refugio se clausure le toca hacerlo a la otra de las dos hermanas Palacio.

Por de pronto, el alabar a Loyola es justo, necesario y saludable. El periodista quisiera tener todos los días motivos de alabanza tanto para el Gobierno como para la oposición. Cuando no es así, pega pero sufre.

JAIME CAMPMANY

17 junio 2007

Loyola, Poettering y Aznar en Bruselas


Tiempos de negociaciones europeas, Loyola defendió con éxito los intereses españoles. En foto de abajo aparece Poettering -actual presidente del Parlamento Europeo- saludando a la vicepresidenta y comisaria Loyola de Palacio.

16 junio 2007

Retazos de la entrevista de Loyola en la TV2


Pese a todas las diferencias considera que hay que seguir sonriendo porque la vida es magnífica y después de la tempestad siempre se vuelve a levantar el sol. Por eso, señala, hay que mirar con confianza al futuro y hacer lo posible para que se haga realidad.

En todos sus cargos se ha guiado por su máxima de que “la única batalla que se pierde es la que no se da” y ha destacado por su firmeza como negociadora. “Yo siempre soy correctísima y educada porque creo que las formas hay que mantenerlas siempre- afirma-. Pero hay que tener mano de hierro en guante de seda. Pero mano de hierro y, además, creo que cuando estás defendiendo los intereses de España lo que no puedes tener es una manita blanda. Ahí hay que marcar posiciones”.

Loyola de Palacio es una mujer de educación liberal, amante de la naturaleza y de la vida y practicante de deportes de riesgo donde hace gala de su sangre fría.

Leer más -enlace-fuenteRTVE

15 junio 2007

Loyola por Manuel Milián Mestre


-agradecemos a Manuel Milián Mestre este artículo publicado en El Mundo el pasado diciembre-


Testimonio de Loyola.


Acaba de fallecer y tenía 56 años. Era la política encarnada en el puro compromiso, el vigor y el rigor de los principios, el eje vertical de los valores que configuran el ser de una personalidad única. Siento en el alma lo ocurrido a una mujer que reunía todas aquellas connotaciones que definen a un vasco de naturaleza, a un político de vocación. Me parecía a menudo una caña que el vendaval político de nuestra España huida podía doblegar sólo hasta cierto punto, ya que su verticalidad inalterable le permitía prescindir sólo de lo accidental, pero nunca el olvido de lo esencial. Loyola de Palacio fue la pura sustancia, la honestidad sin tapujo que a veces cuenta poco en el hacer de la política o en el compromiso de gobierno. Decir lo contrario sería negar a Loyola, la brava, la sólida, la consistente, la prudente. Ninguna renuncia en el compromiso.

La conocí desde los orígenes de Alianza Popular en los años 70, en la calle Silva de Madrid, jovencísima, entregada al trabajo que admiraba a todos por su temple de acero. A su lado no había lugar para los vacilantes, ni para aquellos que carecieran de una visión de España consistente. Peleé a su lado en múltiples batallas de partido; sentí su liderazgo en el Congreso de los Diputados; me asombró su coraje al confrontar su dialéctica parlamentaria en los años 90. Era una referencia entre quienes nos denominábamos familiarmente “patas negras” del PP. Rompía los esquemas, mujer brava y combativa, en todas las causas que emprendía. Nada se le resistió nunca, pues era ella la más consistente de todos nosotros, sin perseguir en momento alguno un liderazgo que le era simplemente connatural. Por eso la viví tan de cerca y comulgué con ella tantas ideas y tantos principios, tal vez hoy en desuso en un universo de profetas derrotados, de politiqueros sin alma, de buscadores de fortuna o de poder para hallar gratificación particular más que utilidad pública o bien común. Ciertamente eran estas nociones provenientes de un concepto cristiano de la existencia o de una visión humanista de la sociedad. Loyola era un paladín de todo ello, con un vigor proverbial capaz de dominar los peores tragos, como el que ahora le ha vencido para nuestra desgracia, o el desuso por parte del partido en que la dejaron vergonzosamente después de su brillante paso por Bruselas.

Con ese sentimiento de la vocación política inicié yo mi andadura en la Barcelona de 1970, fundando el Club Ágora, y después Reforma Democrática Española, y Reforma Democrática de Catalunya en 1975-76. Dejo para el trabajo de los historiadores lo que aquello significó, pero debo de consignar que desde esa orilla amanecieron no pocas iniciativas en Catalunya que posibilitaron la unión de esfuerzos con otros grupos políticos que se movían en la clandestinidad o el antifranquismo (UMD, Vázquez Montalbán, Jordi Pujol, Pèrich, Bofill, José Miguel Abad, Gutiérrez Díaz, Agustí de Semir, etc. etc.) De ahí surgió el famoso reto a la corrupción franquista en Barcelona (Barcelona, ¿dónde vas?, de Eduardo Moreno y F. Martí Jusmet) que cancelaría la carrera política del alcalde Porcioles y otras cosas más. Era un entendimiento reivindicativo de la ética como fundamento de la política. Tal vez un idealismo desaforado que serviría para nutrir de puentes a lo que fue, luego, la Transición.

Mi amiga Loyola entendió siempre ese ánimo puritano de nuestros afanes, que Manuel Fraga capitaneó, no sin arriesgar incomprensiones y calumnias, pues el sistema anterior había perdido su norte y la estimación justa de la realidad. Guardo todavía en mis archivos no pocas cartas acusatorias o incompatibles con la visión reformista que postulábamos. Se rompían muchos esquemas que se habían esclerotizado en los en los acomodaticios ciudadanos del final del franquismo. De ahí que, al escribir estas notas, me duela el alma, como a Miguel Hernández en la oda por su amigo muerto, la repentina desaparición de esta gran mujer que fue, un referente perenne en la historia del centro-derecha español de esa Democracia nacida de la Constitución de 1978. De ahí también que quiera reconocer públicamente su grandeza, su ejemplo, para quien la ética era el fundamento y la justificación del hacer político. Con este triste adiós rindo homenaje entrañable a mi compañera de alma, Loyola de Palacio, quien desde Houston (USA) me dijo por teléfono en el pasado octubre: “He llegado casi muerta, Manolo, pero lucharé hasta el final”. Su final llegó ya. Gracias, Loyola.

Manuel Milián Mestre.
Barcelona, 18 de diciembre de 2006
El Mundo, edición Catalunya